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Que los chilenos somos buenos para celebrar y buscar días “sandwich” para no trabajar entre feriados, además de ser la única nación en el mundo en celebrar toda una semana el DÍA de su independencia, es un hecho. Pero no motivo suficiente para explicar que seamos uno de los países menos productivos pero que más horas trabaja, según constatan estudios internacionales.

Por Patricia Sirebrenik

Cayéndonos del gráfico. Casi…

Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), Chile aparece entre los países con más horas de trabajo y menor productividad.

En el ranking 2019 de ese organismo, México es el peor de la lista mientras que Chile ocupa el sexto lugar entre los menos productivos. En tanto, Alemania es la mejor. (Ver recuadro)

Una lectura fácil sería concluir que mientras menos horas se trabaja en un país, más productivas son las personas. De hecho, un grupo de defensores para reducir la jornada laboral – que busca mejorar la calidad de vida – mostró como ejemplo a Alemania, para así demostrar que trabajar menos no perjudica la productividad de un país sino todo lo contrario.

Veamos: una persona puede trabajar todo el día y no ser productiva, mientras que otra trabajando muy pocas horas al día puede serlo muchísimo más.

Pero, más allá de cualquier polémica surgida desde el poder legislativo, ¿Puede cualquier persona concluir frente a los datos de la OCDE que la solución al bajo desempeño de nuestro país es que los chilenos trabajemos las mismas horas que los alemanes (1.363 horas al año) y no como hasta ahora (1.941 horas) y así apareceríamos en el primer lugar de la honorable lista OCDE junto a los germanos?

Definitivamente, no.

Un viaje al centro de la productividad

La psicóloga laboral, Jocelyn Ben-Dov, Head of Talet and Culture, tiene experiencia en Chile y el extranjero. Actualmente trabaja en la empresa Archdaily, famosa plataforma de arquitectura creada por dos chilenos emprendedores y que es la más visitada en el mundo, tiene oficinas en varios países tales como Estados Unidos, China y México, entre otros.

Para la experta, “el concepto de productividad no se limita a describir un fenómeno laboral o de la variable económica de un país, es una definición mucho más amplia. También se trata de cómo se enfrenta la vida personal o privada”.

“Una persona productiva laboralmente es aquella que es útil y da un beneficio para hacer algo que es ventajoso, agrega valor y que aprovecha todos los recursos disponibles que tiene a su alcance para lograr sus objetivos o rendimiento”, afirma la experta.

La especialista señala que hay factores que influyen como los psicológicos, las características personales y componentes ambientales relacionados con el contexto en que se desenvuelve.

Las características del trabajo; el tipo de relación con la jefatura; cómo maneja sus problemas y controla sus emociones; si tiene o no seguridad en sí mismo; capacidad de concentración;  motivación suficiente o las ganas de hacer las cosas y si es competitivo o no, son algunos de los indicadores que influyen en la productividad personal, de la empresa y por ende, del país.

“No somos seres aislados. Compartimos en una sociedad donde influye el país o incluso el sector donde creciste”, explica Jocelyn y agrega que “una persona puede tener un determinado nivel de productividad en un lugar o país específico, pero si las condiciones externas cambian, esa persona también puede cambiar sus niveles de productividad”.

Lo difícil para superar barreras: distinguir cuáles son

Todos tenemos experiencias de vida distintas y características de personalidad diversas y muchas veces cargamos con problemas que nos limitan en nuestro desarrollo y superación. Y cuando se trata de relacionarnos con los demás ya sea en el trabajo o en cualquier otro contexto, todos los factores influyen.

Para la psicóloga, debemos trabajar en todos los aspectos que pueden limitarnos no sólo en nuestra productividad laboral sino que también en la productividad a nivel individual o privado. De este modo, Jocelyn afirma que “el desarrollo personal no tiene límites. No puedes limitarte a aprender acerca de tu trabajo o tu especialidad. Las terapias para conocerse, entenderse y aprender a superar tus limitantes para enfrentar de mejor manera tu vida y tus relaciones personales, son vitales”.

Una persona que, por ejemplo, no sabe controlar el estrés o no entiende por qué procesa todos los comentarios como críticas a su trabajo, requiere una tarea interna y para eso debe buscar ayuda.

¿Qué debo hacer yo, como individuo, para mejorar mi productividad? ¿Ir al psiquiatra? ¿Hacer ejercicio? ¿Comer sano?

“Depende de cada uno”, responde la psicóloga y agrega que a su juicio “la medicina complementaria, meditación y el desarrollo personal también son herramientas con que se cuenta, además de la educación y capacitación, entre otras, para mejorar no sólo la calidad de vida sino la productividad tanto en el ámbito privado como en el laboral. No hay que descartar ninguna y utilizar la que más te haga sentido a ti mismo”.

Educación, madre de todas las “batallas”

“La educación en un país hace la diferencia en muchas cosas, entre ellas, en la productividad”- explica la psicóloga- y agrega que hoy en día los países y empresas que marcan la diferencia son aquellos que entregan herramientas y capacitación que te facilita hacer la tarea.

“Priorizar la innovación, tecnología y la eficiencia para lograr las metas más que cumplir un horario, además de no creer que las cargas excesivas laborales mejoran la productividad, es vital”, señala Jocelyn Ben-Dov y agrega que “los valores personales como el respeto y la preocupación por el otro también son importantes”.

“Muchas veces las personas inician su vida laboral sin tener una metodología de trabajo, de organizarse, de priorizar. No saben trabajar en equipo. Y el problema es que si ese método y valores como el respeto no se los enseñaron en la casa o el colegio o universidad, tendrán una dificultad mayor para lograr ser productivas y de este modo tener una mejor calidad de vida”.

 

Una responsabilidad compartida

Jocelyn Ben-Dov es enfática en decir que “la productividad debe analizarse desde una responsabilidad compartida y visto desde el interior de una empresa y de un país. No se puede responsabilizar o culpar de todo a los trabajadores”.

“Si trabajas con un jefe que no sabe liderar y que nunca le han enseñado un método, o tu método no es compatible con el suyo – afirma – obviamente no van a ser productivos juntos. Y eso en escala no es productivo para el equipo, la empresa y los resultados esperados”.

La especialista resalta que el feedback constante entre el equipo y las jefaturas es primordial para la productividad. Saber qué se está haciendo mal y qué se puede mejorar. Un proceso de retroalimentación continuo de todo el equipo de trabajo es básico.

“Ser más productivos sólo se puede dar si Chile, las personas y las empresas hacemos cambios estructurales en la educación, innovación, tecnología, mentalidad o manera en que pensamos o le damos significado a las cosas e incluso cambios en el transporte”, enfatiza la profesional.

Entre las herramientas para ser más productivos, la psicóloga laboral menciona la flexibilidad laboral: “la flexibilidad laboral no está asociada a la duración de la jornada. Son cosas distintas. Puedo trabajar 20 horas y ser cero productivo y puedo trabajar 20 y ser el más productivo – señala – pero no es algo que tenga que ver con la flexibilidad. Hay roles en el trabajo que permiten eso y otros no”.

La experta agrega que “la calidad de vida sí puede estar relacionada con la cantidad de horas trabajadas, pero no es llegar y reducirlas pensando que es la solución mágica”. Explica que “si reduzco la jornada pero las empresas o el país no te dan las facilidades y herramientas como la flexibilidad; innovación; tecnología; inversión en investigación y desarrollo o el espacio propicio para que puedas trabajar, vas a llegar a tu casa igual de estresado”.

La mentalidad del chileno

¿Llegar a los primeros lugares del ranking de los países más productivos es una utopía?: “El problema es que la idiosincrasia chilena o ‘mentalidad del chileno’ es bien ‘tiradora para abajo´ en todo sentido – responde Jocelyn- Si seguimos teniendo esa mentalidad nos va a costar llegar a ser productivos”.

“Se necesita gente con pensamiento mucho más global, hay millones de ideas y si esas ideas se frenan por una cultura que no ha logrado evolucionar para cumplir con las necesidades y desafíos del siglo XXI, difícilmente Chile logrará ser más productivo”, enfatiza la experta.

Abrir la mente; hacer cambios y mejorar la educación; trabajar y buscar apoyo para crecer en lo personal y laboral; tomar todas las herramientas que estén a tu alcance y luchar para que las empresas y el país inviertan para ofrecértelas, son algunos de los ingredientes ¿Cuáles agregarías tú?

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